No podía creer que hubiera hecho algo semejante, pero así había ocurrido.
Su juicio turbado por el alcohol, el peso de los años, los problemas acumulados; escollos que parecen infranqueables cuyo tamaño espanta al más valiente de los hombres.
La vida transcurriendo,
día a día,
gota a gota,
como llovizna sobre un mar abierto de horizonte inabarcable.
Pronto doblarás la esquina y no te será posible recorrer aquellos campos lozanos.
En la frente de tus padres se han abierto surcos que demuestran que la vida se desliza lentamente por el caudal del Tiempo.
A lo lejos,
un sonido acapara el mundo:
un crujido, un chirrido,
el último estertor de un niño que agoniza y grita y gime y llora.
¡Es tarde, ya viene!
No hay comentarios:
Publicar un comentario