miércoles, 11 de febrero de 2026

Evocaciones de Días del cielo (1978)

Hay una especie de contraposición, una polaridad constante entre la pobreza y la riqueza que se enlaza de formas totalmente arbitrarias.

Una sensación de libertad, de aventura real, de búsqueda sin fronteras.

El trigo meciéndose, el campo ardiendo.

Un trío amoroso: tres faisanes.

La caza, ser cazador para luego ser presa.

Amar y no ser amado realmente, y que ese amor te conduzca al odio.

La lucha de fuerzas entre el pobre, que solo puede contar con la capacidad de sus propias manos y el rico, que lo tiene todo salvo aquello que es innegociable.

El amor verdadero frente al comprado.

La esencia y la máscara. ¿Lo que se finge es menos real que aquello que se realiza volitivamente?

La idealización frente a la realidad.

La representación teatral, la distracción, el subterfugio.

La consecuente culpa ahoga.

El vestido negro, guardando luto, ¿Hacia quién? El pasado y el futuro difuminados por la vastedad del trasiego de los días y las capas nuevas que se superponen entre sí.


No hay comentarios:

Publicar un comentario