Hay una especie de contraposición, una polaridad constante entre la pobreza y la riqueza que se enlaza de formas totalmente arbitrarias.
Una sensación de libertad, de aventura real, de búsqueda sin fronteras.
El trigo meciéndose, el campo ardiendo.
Un trío amoroso: tres faisanes.
La caza, ser cazador para luego ser presa.
Amar y no ser amado realmente, y que ese amor te conduzca al odio.
La lucha de fuerzas entre el pobre, que solo puede contar con la capacidad de sus propias manos y el rico, que lo tiene todo salvo aquello que es innegociable.
El amor verdadero frente al comprado.
La esencia y la máscara. ¿Lo que se finge es menos real que aquello que se realiza volitivamente?
La idealización frente a la realidad.
La representación teatral, la distracción, el subterfugio.
La consecuente culpa ahoga.
El vestido negro, guardando luto, ¿Hacia quién? El pasado y el futuro difuminados por la vastedad del trasiego de los días y las capas nuevas que se superponen entre sí.
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