No hay paz para el buscador de destino.
El destierro convertido en hogar.
Cada paso hunde sus raíces en un suelo nuevo e imprevisto.
La niebla cubre cinérea el horizonte.
El mundo gris parece interminable.
Un rayo de sol se acurruca entre las nubes.
Campos lozanos esperando su momento.
Hierba aplastada por el paso de los carros.
Pisadas firmes,
trabajo duro.
Metal que hierve como magma del averno.
Luceros blancos y manos suaves,
rudeza oscura y brazos protectores.
Los sarmientos tiemblan, despojándose del hielo que recubre sus nudos dormidos, aguardando que un invierno gris alcance el término de su exasperante e insoportable transcurrir.
Las aves negras sisean sobre un cielo gris. Un hombre observa y anhela un augurio luminoso.
La tierra aúlla, el campo se deprime:
anegado, estancado, ahíto.
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