miércoles, 11 de febrero de 2026

Evocaciones de Días del cielo (1978)

Hay una especie de contraposición, una polaridad constante entre la pobreza y la riqueza que se enlaza de formas totalmente arbitrarias.

Una sensación de libertad, de aventura real, de búsqueda sin fronteras.

El trigo meciéndose, el campo ardiendo.

Un trío amoroso: tres faisanes.

La caza, ser cazador para luego ser presa.

Amar y no ser amado realmente, y que ese amor te conduzca al odio.

La lucha de fuerzas entre el pobre, que solo puede contar con la capacidad de sus propias manos y el rico, que lo tiene todo salvo aquello que es innegociable.

El amor verdadero frente al comprado.

La esencia y la máscara. ¿Lo que se finge es menos real que aquello que se realiza volitivamente?

La idealización frente a la realidad.

La representación teatral, la distracción, el subterfugio.

La consecuente culpa ahoga.

El vestido negro, guardando luto, ¿Hacia quién? El pasado y el futuro difuminados por la vastedad del trasiego de los días y las capas nuevas que se superponen entre sí.


domingo, 1 de febrero de 2026

La renuncia

Ya no quiero ser filósofo, el pensamiento no alcanza, pero tampoco las palabras.
No puedo delimitar aquello desbordante por naturaleza.
No cabe, no alcanza; es insuficiente.

Por eso callo.
Porque el silencio es lo que define una inmensidad que se niega a ser medida.
Porque en esta alma no hay símbolo ni significado que haga honor a su medida.
Porque el acto mismo de medir es herejía.

Al igual que un beso no es contacto entre dos labios,
ni un abrazo lo es tampoco entre dos cuerpos.

Cinéreo

No hay paz para el buscador de destino. 
El destierro convertido en hogar.
Cada paso hunde sus raíces en un suelo nuevo e imprevisto.

La niebla cubre cinérea el horizonte. 
El mundo gris parece interminable.
Un rayo de sol se acurruca entre las nubes.
Campos lozanos esperando su momento.
Hierba aplastada por el paso de los carros. 

Pisadas firmes,
trabajo duro.
Metal que hierve como magma del averno.

Luceros blancos y manos suaves,
rudeza oscura y brazos protectores.

La verdad se cobija entre las ramas de los árboles, en el clamor del viento que susurra a los insectos la advertencia de una tempestad.

Los sarmientos tiemblan, despojándose del hielo que recubre sus nudos dormidos, aguardando que un invierno gris alcance el término de su exasperante e insoportable transcurrir.

Las aves negras sisean sobre un cielo gris. Un hombre observa y anhela un augurio luminoso. 

La tierra aúlla, el campo se deprime:
anegado, estancado, ahíto.

viernes, 2 de enero de 2026

Tras la culpa

Un dolor inmenso, casi insoportable, lo atormentaba.

No podía creer que hubiera hecho algo semejante, pero así había ocurrido.

Su juicio turbado por el alcohol, el peso de los años, los problemas acumulados; escollos que parecen infranqueables cuyo tamaño espanta al más valiente de los hombres.

La vida transcurriendo, 
día a día, 
gota a gota, 
como llovizna sobre un mar abierto de horizonte inabarcable.

Pronto doblarás la esquina y no te será posible recorrer aquellos campos lozanos.

En la frente de tus padres se han abierto surcos que demuestran que la vida se desliza lentamente por el caudal del Tiempo.

A lo lejos, 
un sonido acapara el mundo:
un crujido, un chirrido, 
el último estertor de un niño que agoniza y grita y gime y llora.

¡Es tarde, ya viene!